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domingo, 10 de febrero de 2019

Copyright algunos aspectos legales




La figura del autor se ha percibido siempre como predominantemente artística. Como su nombre indica, un escritor se dedica a escribir; sus herramientas son el papel y las letras, sus lecturas y su imaginación. Muchos consideran que los aspectos de marketing y legales son asuntos para sus editores o agentes literarios, y en gran parte llevan razón.

Sin embargo, como ya mencioné en un post anterior sobre el papel que ocupa el autor en la comunidad literaria, hoy en día es muy difícil lograr abrirse camino en el mundo de las letras sin unas ciertas nociones de marketing, publicidad, y, por aburrido o pesado que parezca, derecho, especialmente en lo tocante al tema del copyright, o derechos de autor.

Lo que os presento a continuación no pretende ser un estudio exhaustivo de este campo tan complejo, sino un bosquejo que os ayude a navegar las turbias aguas de la ley en lo tocante a la profesión de escritor.

Seguir Leyendo: https://islasdepapelytinta.com/2018/06/29/copyright-para-escritores/
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jueves, 7 de febrero de 2019

Escenas las claves para usarlas bien




Escenas en una novela: claves para usarlas bien

Las escenas de un libro son los saltos que va dando el autor en la historia que quiere contar. Cómo se hagan y qué muestran es una de las claves de la buena escritura. Voy a ver si soy capaz de explicar lo esencial de una manera clara y lo más sencilla posible.

Qué es una escena

Es una acción que sucede en un tiempo y un espacio determinados. Los personajes que participen pueden recordar o aventurar, pero la coordenada espacio-tiempo debe ser constante.

Cuántas escenas tiene un libro

Como decía al principio, en este sentido tienes total libertad, pueden ser muchas o pocas, eso sí, debe tener las que necesite la trama para sostenerse, ni más ni menos. Saber cuántas son las justas y esenciales es una de las claves para dominar este arte.

Para qué sirve

Dar información relevante que necesita saber el lector para entender y sacarle todo el partido posible a la historia; mostrar al personaje/s, definirlo/s y hacer que la trama avance, que esto último no significa que evolucione tal y como entiende el lector que tiene que evolucionar, sino como quiere el autor que lo haga. Es decir, si se ha hecho una buena escaleta, el escritor sabrá que en un momento determinado tiene que crear una escena para engañar bien al lector y hacerle pensar de la manera que a él le convenga, ahí hay una escena.

Estructura de un libro

Generalmente, es como una novela en pequeñito, todas deben contener una minitrama dentro, aunque no siempre haya un desenlace en esa misma escena. La estructura clásica te puede servir para crearlas: inicio, nudo y desenlace. Aunque no hay que dejarse llevar por las rigideces. La literatura es libertad. Así que con que tengas en cuenta que tienes que dar información esencial, pesada y medida, es más que suficiente para que puedas hacer buenas escenas.

Cómo saber que una escena es necesaria

¿Sobra? Responde a esta pregunta. Si la quitas, ¿se desmonta la historia? ¿Le falta a tu novela algún detalle imprescindible sin esa escena? En caso de que la respuesta sea negativa, la escena sobra definitivamente. No sabemos cuántas escenas debe tener un libro, pero seguro que solo debe tener las precisas, esenciales y necesarias, para contar bien lo que quieras. Cada historia tiene un número determinado de escenas, ni una más.

Qué ha de tener

Información importante, indispensable y a su debido tiempo. Mostrarnos al personaje en su esplendor para que lo conozca mucho mejor el lector. No hay que describirlo hay que enseñarlo. Deja al lector que se forje su opinión sobre él. Describir al personaje como dinámico y mostrarlo luego hecho una seta, es uno de los errores más comunes. No es necesario que digas cómo es tu personaje, déjale que viva las escenas, elige bien qué quieres mostrar de él. Deja que se engañe y engañe a otros personajes y que el lector sea el único testigo de ello. Eso es lo que tiene que tener una buena escena.

Errores comunes

Aburrir al personal: Juanito habla del tiempo con Manolito. Fin de la escena. Tiro en la frente al lector. Cierre definitivo de libro. Quema lenta y dolorosa. Piénsalo. ¿Para qué quieres mostrar al personaje hablando del tiempo, por Dios bendito? Este error demuestra varias cosas y todas nefastas.

Solo explico dos que ya es bastante:

Si entre las escenas escogidas con cuentagotas de una historia interesante (que es la primera premisa sobre la que se basa toda novela) hay una o varias (a veces todas) de estas, la novela es una patata.

El autor no tiene ni idea que cómo hacerlo y piensa que tiene que darle aire al lector. Mejor regálale un abanico en vez de un marcapáginas. Los diálogos dan aire, el justito, pero meter a tu héroe rutilante hablando de que ayer se bebió un vaso de agua y comió atún, si esta información no es extremadamente importante para la trama, es defenestrar al muchacho. O, peor, hablando con otro y que la conversación sea un chorizo largo e intragable de vales, hasta luego, hola, qué tal, cómo estás, estoy bien, sí, no…

Cortar escenas para que el lector tenga que seguir leyendo. Uno de los peores errores. Un truco malo, malísimo, que habla peor del autor. Torticero y que dice muy poco de su ingenio. Un buen escritor debe saber cómo mantener el interés sobre la trama y los personajes sin tener que recurrir a recursos poco limpios con el lector. Hacer esto es subestimarlo. Te va a pillar y no vas a conseguir nada de lo que te propones. Aun así, hay obras, de las pintureras, y no quiero señalar a nadie, en las que la trama se fundamenta en este truco. Patético. En serio, no lo hagas nunca. Una escena comienza y se acaba.

Que no se resuelva todo lo que contiene no significa que la cortes para terminar el capítulo y la continúes con la resolución en el siguiente. No tiene sentido. Y el terror llega cuando en una novela de tramas paralelas, se hace eso en todas las escenas finales. Muerte y destrucción.

No saber enlazarlas. Una novela es una lectura continua, aunque, en términos generales, tenga divisiones (capítulos) y subdivisiones (escenas). Y no siempre. Todo debe fluir. Para que eso suceda de una escena a otra debe haber algún tipo de pegamento que permita al lector pasar de una a otra casi sin darse cuenta. Para ello hay que saber tratar bien las variables de las que se dispone: tiempo, espacio y personajes. Hacer referencias a ellos es fundamental para poder saltar de una escena a otra.

Si tenéis dificultades en este sentido, leed Como agua para chocolate, Esquivel lo hace de maravilla. Una bandeja de plata sirve para hacer saltos vertiginosos en el tiempo y cambiar hasta de personajes. Magia pura.

Fuente: https://eltinteroeditorial.com/escenas-en-una-novela?utm_source=blogsterapp&utm_medium=twitter
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II Encuentro literario en Alcobendas (Madrid)


II Encuentro literario para autores, editoriales, lectores, debates, libros, etc ... 

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miércoles, 6 de febrero de 2019

Crea tu propio Bullet Journal




El bullet journal es una de las tendencias más novedosas en cuanto a la organización de nuestro día a día se refiere. Esta técnica fue creada por Ryder Carroll hace a penas tres años y él mismo la describió de la siguiente manera: "el sistema analógico para la era digital". Y es que a pesar de encontrarnos en plena era digital, hoy en día gracias a esta increíble manualidad podemos tener a simple golpe de vista todas las tareas pendientes o datos de mayor relevancia y eso es un auténtico logro.

Creatividad, estilo y personalidad. Estos tres conceptos son los que aúna el bullet journal. Para los más románticos, será una forma excepcional de continuar trabajando sobre el papel, mientras que para los más descuidados y desorganizados será el mejor recurso para no perder detalle de nada y tenerlo todo bajo control.

Los 6 pasos básicos para crear un Bullet Journal

Antes que nada, para crear tu propio Bullet Journal tienes que hacerte con dos productos básicos de papelería. Un cuaderno y un bolígrafo. No hay preferencias o requisitos sobre cómo deben ser ambos, pero sí que es importante buscar un cuaderno que te resulte inspirador y que tenga un tamaño mediano. Otros elementos que puedes ir empleando para decorar tu bullet joournal son los marcadores, pegatinas, goma eva, subrayadores, pinzas, washi tape, papel de seda, cartulina, recortes de revistas etc.

Si no quieres esperar más y quieres comenzar ya a crear tu propio Bullet Journal paso a paso haz uso de cada uno de estos apartados y ponlos en práctica de forma ordenada sin saltarte ninguno. Al principio parecerá complicado pero en realidad es mucho más sencillo de lo que imaginabas.

1. El índice

Por norma general, el comienzo del bullet journal es el índice. Así, en el índice del bullet journal lo que haremos será añadir cada uno de los apartados que vayamos a tratar: calendario, tareas del trabajo o de la universidad, libros, ideas, inspiración, eventos, contraseñas. No hay ninguna regla escrita. Tú mismo decides qué es lo que quieres añadir para organizarte mejor. Eso sí, habrá que dejar un espacio para posteriormente añadir los números de página. Para esta página te quede más bonita puedes hacer uso de los imprimibles para bullet journal, un recurso perfecto con el que personalizar este apartado con flechas, dibujos y mucho más.

2. La numeración de las páginas

Una vez completado el índice debes completar la numeración de las páginas del bullet journal. Página por página habrá que añadirle el número y posteriormente cuando hayamos terminado con este paso tendremos que volver de nuevo al índice para así añadir el número de página correspondiente a la sección. Y, si lo deseas puedes darle una pequeña descripción a cada campo para que el resultado sea mucho más personal. Otra opción para estos casos es que compres una libreta ya numerada. Una vez dado este paso ya podrás buscar ideas para hacer un bullet journal especialmente tuyo, pues será el momento de definir cómo lo deseas.

3. El calendario anual 

¡Año nuevo vida nueva! Hay infinitas opciones para crear el calendario anual del bullet journal, también conocido oficialmente como el future log. Lo importante en este caso es saber qué espacio dedicarle a cada mes y cómo quieres que sea la disposición. Aun así, en estos casos lo que se aconseja es tenerlo todo en una misma vista. Por eso, lo correcto es ubicar 6 meses en la parte izquierda de la hoja y los otros 6 meses en la parte derecha de la hoja. Normalmente en esta parte del calendario es donde tienen cabida los aniversarios, eventos, conciertos, cumpleaños o los exámenes. Además, también es aconsejable dejar espacio para añadir los números de página que tienes en el índice y que dejes espacio para tomar notas.

4. El calendario mensual

El calendario mensual del bullet journal funciona como el encabezado de cada página. Por norma general, todos los meses del año cuentan con una página exclusiva, en la que tendrán que verse a simple vista los acontecimientos y tareas más importantes del mes. Al mismo tiempo, también suele dejarse un apartado donde ubicar los objetivos de cada mes. Oficialmente es conocido como el monthly log y suele ser una de las partes más atractivas del calendario donde podremos dar rienda suelta a nuestra imaginación.

5. El calendario semanal

El calendario semanal del bullet journal es el groso de todo el organizador, es la agenda diaria o daily log. En este apartado podemos ser más específicos, añadir cada tarea en cuestión y las anotaciones más importantes. Normalmente el encabezado es en sí el día de la semana acompañado del número del mes al que se corresponde. Se aconseja que este apartado no esté programado con mucha antelación, pues puede ser cambiante. Por eso, son muchos los que reparten mayor o menor tamaño a cada día de la semana en función de las tareas que se vayan a desarrollar.

6. Las migraciones del bullet journal

Es el apartado más destacable de todo el bullet jorurnal. Las migraciones son de alguna manera el lenguaje específico que le asignamos a cada una de las tareas en función de su relevancia, su tipología y de si finalmente se ha completado o no. Estas son las migraciones del bullet journal más conocidas:

Los puntos: son asignados para las notas
Los cuadrados: son asignados para las tareas. Si tienen un check o una V significará que la tarea se ha completado con éxito. Si por el contrario tiene una X o está tachada es que ya no es necesario completarla
Los círculos: están destinados para los eventos
Los símbolos de mayor y mejor:
">" quiere decir que la tarea pasa al día siguiente
"<" quiere decir que la tarea proviene del día anterior
"<<<" quiere decir que la tarea ha sido postpuesta durante varios días

Estos son los pasos principales para hacer un Bullet Journal, pero lo cierto es que puedes adaptarlo a tu gusto. Este método de organización es bastante flexible y se puede acoplar a cualquiera de tus necesidades y por supuesto tus gustos. Lo importante de este sistema es que te ayude a organizar tu día a día y sobre todo te resultará mucho más cómodo y práctico si le das un toque mucho más personal.

Fuente: http://www.muysencillo.com/crea-paso-a-paso-tu-propio-bullet-journal-y-comienza-a-organizar-tu-dia-a-dia/?utm_source=modelocarta.net&utm_campaign=post_link&utm_medium=Network
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martes, 5 de febrero de 2019

VIII Premio de Novela Histórica“Ciudad de Úbeda”




-Género: Novela histórica
-Cuantía del premio: 10.000 € y edición del manuscrito ganador
-Convocantes: Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda y Ediciones Pàmies
-Abierto a: mayores de edad residentes en España
-País: España
-Fecha de inicio de recepción de manuscritos: 28 de febrero de 2019
-Fecha de cierre de recepción de manuscritos: 4 de mayo de 2019
-Fecha del fallo del premio: última semana de septiembre

Con el ánimo de fomentar la escritura y la publicación de novelas de género histórico, ambientadas en épocas pasadas y hasta el año 1918, cuyo relato respete el rigor histórico, con hechos ficticios o reales, pero siempre verosímiles, y sin descuidar la calidad literaria, el Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda y Ediciones Pàmies tienen el gusto de convocar el VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda» de acuerdo con las siguientes

Bases

1ª) Participantes:

•Podrá participar en el VIII Premio de Novela Histórica  «Ciudad de Úbeda»  cualquier autor residente en España, mayor de edad y que escriba en castellano.
•El autor podrá ser tanto novel como ya publicado.
•El autor enviará su manuscrito con su nombre real o bajo pseudónimo, pero siempre enviando sus datos personales reales de la forma que se especifica en el siguiente punto.
•El autor hará constar en el cuerpo del mensaje que utilice para enviar su manuscrito los datos siguientes:

            ~Nombre y apellidos.
            ~Número de teléfono móvil.
            ~Constancia del registro de la obra en el registro de la Propiedad  Intelectual.
            ~Breve biografía del autor.
            ~Breve sinopsis del manuscrito presentado.

•El autor se comprometerá a demostrar que la autoría del manuscrito le corresponde en exclusiva.

•El autor se comprometerá a demostrar que el manuscrito:
               ~No es copia ni modificación de ningún otro.
         ~No se presenta a ningún otro premio en el momento en que se presenta al VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda».

            ~No está pendiente de resolución en ningún otro concurso, premio, certamen…
         ~No ha contraído compromiso de ningún tipo con ninguna otra entidad o persona  acerca de los derechos del manuscrito que presenta al VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda».

•Durante todo el proceso —recepción de manuscritos, cierre de recepción, fallo del jurado… —no se mantendrá correspondencia con los autores que se hayan presentado al VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda» a efectos de la óptima marcha de este certamen.

2ª) Manuscritos:

•Podrá participar en el VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda» cualquier manuscrito histórico inédito; por inédito se entiende todo aquel manuscrito que no haya sido editado ni en papel ni en ningún soporte ni plataforma digitales ni en ninguna red social ni página web y que esté escrito en castellano. El manuscrito tampoco podrá haber estado disponible para su lectura en internet de ningún modo o manera.

•Ediciones Pàmies, S. L. tendrá una opción preferente sobre cualquier manuscrito presentado al VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda», ganador o no, que podrá ejercitar mediante presentación al concursante del correspondiente contrato dentro de los seis meses siguientes a la publicación del fallo del Premio; una vez fallado el Premio, los archivos de los originales no premiados se destruirán.

•Los manuscritos se presentarán en un archivo de formato word y su extensión será,como mínimo, de 90.000 palabras y, como máximo, de 200.000 palabras. El formato que deban presentar los manuscritos ha de ser como se expone a continuación:

                 ~Tipo de letra Garamond.
                 ~Tamaño de letra 12pt.
                 ~Interlineado sencillo.
                 ~Párrafo justificado.
                 ~Sin formato especial.
                 ~Páginas numeradas abajo a la derecha.

•Las obras se presentarán siempre en formato electrónico (documento de Word), y aquellos que lo deseen también podrán hacerlo en formato papel mandándolas a la siguiente dirección:

Certamen Novela Histórica «Ciudad de Úbeda»
C/Juan Montilla, 3
C. P. 23400 Úbeda (Jaén)

•El argumento, el contenido y el desarrollo de los manuscritos se encuadrarán en el género histórico, serán de carácter adulto y estarán dirigidos a un público adulto, en la línea editorial de la colección Histórica de Ediciones Pàmies.

•Se admitirá un solo manuscrito por autor.

3ª) Plazo de presentación: La fecha límite para la presentación de originales es el 4 de mayo de 2019.

4ª) Fechas de envío y recepción de manuscritos: Los manuscritos, en un archivo de formato word, serán enviados a la dirección de correo certamennovelahistoricaubeda@gmail.com durante el espacio de tiempo comprendido entre el 28 de febrero de 2019 y el 4 de mayo de 2019, indicando en el asunto del mensaje «VIII Premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda».

5ª) Jurado: El jurado del VIII Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda» estará compuesto por cinco personas de reconocido prestigio en los ámbitos literarios, culturales y académicos.

            ~Jesús Maeso de la Torre, escritor.
            ~Pedro Santamaría, escritor.
            ~David Yagüe, escritor y periodista.
            ~Carlos Alonso, editor de Pàmies.
            ~Salvador Compán, escritor.

El sistema de análisis, calificación, selección y votación de las obras presentadas será el que libremente establezca el jurado con el apoyo y soporte de la comisión lectora creada al efecto.

Las decisiones del jurado, incluido el fallo definitivo, se adoptarán por mayoría simple.

Cualquier deliberación del jurado será secreta.

6ª) Fallo: El fallo, de carácter inapelable, se hará público la primera semana de septiembre de 2019, en la ciudad de Úbeda. El premio será entregado durante el desarrollo de la VIII edición del evento, entre los días 12 y 17 de noviembre.

7ª) Premio: La publicación de la novela ganadora en la colección Histórica de Ediciones Pàmies y 10.000€, cantidad de la que un 60% será un anticipo por derechos de autor y de la que 40% restante se destinará a la promoción de la novela.

La presentación al Premio implica la aceptación incondicional de todas estas bases por parte del concursante, así como la imposibilidad de retirar cualquier obra que haya sido presentada en debida forma antes de que se haga público el fallo.

De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, los datos obtenidos a través de la presente convocatoria se incorporarán a un fichero, responsabilidad de la empresa Ediciones Pàmies, S. L., y serán tratados de acuerdo con la normativa vigente. Los interesados podrán ejercer los derechos de acceso, rectificación, modificación y oposición dirigiéndose a

Ediciones Pàmies, S.L.
C/Albasanz, 67
3º Planta oficina 76
28037, Madrid

8ª) Sumisión expresa: Para cualquier duda, discrepancia, reclamación o cuestión que puedan suscitarse directa o indirectamente con ocasión de la interpretación y ejecución de las presentes bases, las partes renuncian al fuero propio que pudiera corresponderles y se someten expresamente a la jurisdicción de los tribunales de Úbeda.

--
Contacto del Certamen Internacional de Novela Histórica  "Ciudad de Úbeda"
Web: http://novelahistoricaubeda.blogspot.com.es/
Teléfono: 953757916
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Curso completo escribir una novela X: El primer borrador





Se conoce como primer manuscrito o primer borrador a lo que será la primera versión de la novela, ya que después de escribirla tocará dejarla reposar en un cajón para luego retomarla y empezar el trabajo más duro, de chapa y pintura, que consiste en arreglar y pulir versión tras versión hasta que esté medianamente digna para enseñársela a otros.

Márcate objetivos

Escribir una novela conlleva un compromiso si de verdad quieres terminarla. No es como un relato, que en unos días puede estar listo y revisado. Va a llevarte tiempo, puede que más del que pensabas en un comienzo. Así que tendrás que organizar tu tiempo y tomártelo en serio.

Puedes ponerte una fecha límite para terminarla si quieres, aunque desde mi punto de vista esto a veces puede resultar contraproducente —siempre surgen imprevistos y puede resultar frustrante ver que no se llega ni de broma a la fecha prevista—. Creo que funciona mejor el marcarse objetivos a corto plazo como escribir mil palabras al día o diez mil palabras a la semana.

Mi consejo es que definas una meta diario y otro semanal. Así, si algún día no puedes cumplir lo que te habías propuesto, lo repartes entre el resto de los días de la semana y conseguirás igualmente el objetivo para la semana.

Eso sí, sé realista a la hora de ponerte los objetivos. Ten en cuenta tus circunstancias, tu tiempo y tu velocidad a la hora de escribir. Aunque sería lo ideal escribir el primer borrador de un tirón y en el mínimo tiempo posible, no te marques como meta escribir la novela en cuatro semanas si tienes que trabajar, atender a tu familia y continuar con tu vida social como siempre. Solo conseguirás frustrarte y eso es lo último que queremos.

También puede resultarte útil averiguar cuál es tu mejor momento para escribir, con el fin de ser más productivo/a en tus sesiones de escritura.

Elige el soporte adecuado

¿Vas a escribir la novela a mano, en el ordenador o en tu vieja máquina de escribir? Elegir el soporte adecuado también te puede ahorrar tiempo a largo plazo. Si lo tuyo no es la mecanografía, lo mejor es que tires de bolígrafo y papel y luego pases a limpio el manuscrito para revisarlo.

Si prefieres escribir directamente en un soporte informático, te aconsejo que busques un buen programa de escritura, como Scrivener o Google Drive, ya que cuentan con un sistema de backups que permite volver a una versión anterior después de realizar cambios. Así no perderás nada.

Elijas el programa que elijas, no te olvides de hacer copias de seguridad después de cada sesión, ya sea en la nube, mandándote el manuscrito por correo o guardándolo en otro disco distinto al del ordenador. Lo peor que te puede pasar es perder la información cuando llevas media novela escrita, ¡o entera!

Sigue tu estructura, pero con flexibilidad

La estructura que has creado de tu novela te servirá como hoja de ruta para no perderte en el largo proceso de la escritura del borrador, pero esto no significa que no puedas salirte de la carretera de cuando en cuando.

Si en algún momento encuentras algo nuevo que crees que funciona, adelante. Atrévete a cambiarlo. Deja una nota en ese punto para acordarte en las siguientes versiones de revisarlo y realizar las modificaciones oportunas, y sigue escribiendo.

Escribe y no mires atrás

Muchas veces, mientras trabajamos en el primer borrador, nos sentimos tentados de volver a empezar para pulir detalles, mejorar esto o aquello, cambiar detalles en una trama o un personaje… No lo hagas. El primer borrador es mejor escribirlo de un tirón, sin detenerte ni volver atrás.

Ya habrá tiempo para corregir todo lo que quieras en la segunda versión. Ahora es el tiempo de escribir, a lo bruto, desde las emociones y disfrutando del proceso.

Es importante que no esperes que tu primer borrador sea perfecto. Nunca lo es. Ni siquiera los de García Márquez o Bioy Casares lo eran. Hace falta mucho trabajo de limpieza y pulido hasta conseguir algo decente. Pero has de tener algo que pulir. Si te detienes cada dos por tres para revisar lo que llevas escrito, lo más posible es que te quedes atrapado/a en un bucle sin fin y no consigas terminar la novela.

De nuevo, si ves algo que crees que puedes mejorar, deja una nota para tu yo futuro y sigue adelante.

Organiza cada sesión de escritura

La mejor forma de prevenir los bloqueos de la escritura y la tan temible procrastinación es planificar de antemano cada sesión de escritura. Cuando termines el capítulo o las palabras que te hayas propuesto para ese día, dedica un par de minutos a revisar lo que te tocará escribir en la siguiente sesión, para que tu inconsciente comience a trabajar en ello y al día siguiente tengas más ganas de ponerte.

Quizás mientras caminas al trabajo se te ocurra un arranque genial para esa escena, o mientras te relajas en la ducha acuda a tu cabeza un diálogo genial. Sobra decir que mientras dure el proceso de escritura del borrador lleves siempre encima un cuaderno o un dispositivo en el que tomar notas.

También puedes seguir el truco de Hemingway, que consistía en terminar la sesión en mitad de una escena, cuando todavía estás «en caliente», para que al día siguiente resulte más fácil arrancar.

Prepárate para los bajones

Una planificación tan trabajada como la que hemos llevado a cabo en las últimas semanas te ayudará a prevenir posibles bloqueos de la escritura. No te encontrarás perdido/a en mitad del manuscrito sin saber cómo continuar tu historia. No descubrirás después de sesenta mil palabras escritas que la trama principal no tiene sentido o que tu personaje protagonista está actuando sin motivaciones. Eso lo tenemos cubierto, pero a pesar de todo, habrá momentos de bajón.

Lo primero que has de tener en cuenta es que se trata de un proceso normal. Es algo que le pasa a casi todos los escritores y que algunos conocen como «el muro» —porque cuando llegas a él te sientes literalmente como si chocases contra un gran muro de hormigón— y otros «el síndrome del impostor» por las típicas frases que resuenan en tu cabeza: «¿A quién quiero engañar? No sirvo para escribir», «Este libro es una basura, no le interesará a nadie», «¡Pero si yo no tengo nada que contar! ¿Por qué me empeño en perder el tiempo de esta manera». ¿Te suenan?

Si todavía no has tenido la desgracia de caer en una de esas fases, no te preocupes, es posible que antes o después te acabe por pasar. Nuestro cerebros son especialistas en ello. ¿Por qué? Porque escribir una novela es un trabajo duro y largo. Requiere esfuerzo, y nuestros cerebros son unos vagos. Les gustan las cosas fáciles, están programados para ahorrar energía y sobrevivir. Pero ya no vivimos en el Paleolítico, así que no le hagas caso. La mayor virtud de un escritor no es el talento —de talento, aunque no lo creas, está lleno el mundo—, sino la perseverancia —una virtud bastante más escasa—. Otra vez, sigue escribiendo con la ayuda de tu planificación y no mires atrás.

Si a pesar de todo la fase del muro se te hace cuesta arriba, las dudas te atenazan y la inseguridad no te permite continuar, no pasa nada. Tómate un respiro. Libérate de escribir la novela durante un par de días y haz cosas distintas en el tiempo que ibas a dedicar a la escritura. Da largos paseos, sal a tomar algo, practica deporte… Pero antes de cada una de estas cosas, echa un vistazo a la estructura y lee la ficha de la escena que tendrías que estar escribiendo. Antes o después tu cerebro se desbloqueará, encontrará una forma interesante de plantear esa escena y te entrarán de nuevo las ganas de escribir.

Vigila lo que lees

Esto no le pasa a todo el mundo, pero algunos escritores —entre los que me incluyo— tenemos el pequeño inconveniente de que nos afectan las novelas que leemos de otros autores si nos encontramos en plena escritura de un borrador. Esto quiere decir que si, por ejemplo, estoy leyendo una novela de Stephen King mientras trabajo en la primera versión de mi manuscrito, puede que en algún momento sin darme cuenta me ponga a intentar escribir como Stephen King.

Esto no es lo ideal, porque yo quiero escribir como Iria López, no como otra persona, así que mi truco para esos momentos en los que trabajo más profundamente en una novela, lo que hago es leer solo obras de autores cuyos estilos no me afectan —no sé por qué, pero a mí me ocurre que se me «pega» más el estilo de ciertos escritores que de otros— o directamente limitar mis lecturas al ensayo.



Y estos son mis consejos para la escritura del primer borrador. Espero que te hayan servido de ayuda, así como las entradas publicadas hasta el momento en esta serie, y que en los próximos meses consigas darle forma a esa primera versión de tu novela. Cuéntanos qué tal va el proceso y recuerda que, para cualquier duda, tienes los comentarios de esta entrada. Entre todos seguro que podemos ayudarte.

¡Feliz escritura!

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-15212/como-escribir-una-novela-11-el-primer-borrador/
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lunes, 4 de febrero de 2019

Curso completo escribir una novela X: El punto de vista, el tono y el estilo




El punto de vista

El punto de vista en una historia no es otra cosa que la perspectiva con la que se cuenta. Es decir, quién lo cuenta y qué conocimientos tiene sobre los hechos y los personajes. Puede tratarse de un narrador omnisciente, en primera persona, testigo, etc.

También se dan casos de novelas con distintos tipos de narrador. Por ejemplo, un narrador en primera persona para las escenas del detective protagonista y en tercera persona omnisciente para el asesino; o un narrador equisciente para el personaje principal que se mezcla con un género epistolar en otros capítulos, como sucede en mi novela Niña de cristal.

Ante tantas posibilidades, ¿cuál elegir? Depende. Cada narrador tiene sus ventajas y desventajas. Puedes leer más sobre los distintos tipos de narrador en el tutorial El narrador y el punto de vista. De todas formas, lo más importante es que te sientas cómodo/a con el narrador que elijas. En este sentido, la razón tiene tanta importancia como la intuición a la hora de elegir.

El tono y el estilo

Más íntima y personal todavía que la elección del punto de vista, lo es la elección del tono y el estilo del texto. Cada escritor tiene su manera de escribir, y eso es bueno. Es lo que diferencia a un autor de otro.

Sin embargo, como no todos los libros son iguales ni tienen las mismas necesidades, siempre conviene hacer una pequeña reflexión antes de ponernos a escribir, para decidir cuál es la solución correcta para la novela. No se trata de perder nuestra propia voz, por supuesto, pero no es igual que la historia la cuente el narrador omnisciente a que lo haga un personaje que sea, por ejemplo, un niño de siete años. Habrá diferencias en el lenguaje empleado, así como en el tono y en el estilo. Tenlo en cuenta.

El tiempo verbal

El maldito y controvertido tiempo verbal. Por los correos que me enviáis sé que este asunto trae de cabeza a más de uno, y es que no es fácil elegir el tiempo verbal a emplear en una historia, y mucho menos manejarlo bien.

Lo habitual, lo más ortodoxo, es emplear el tiempo verbal en pasado. Pero puede haber novelas —o partes de una novela– que requieran un tiempo en presente. Por ejemplo, una novela en la que los capítulos que suceden en la actualidad están escritos en tiempo pasado, mientras que los que suceden en los primeros años del siglo XX se cuentan en presente. Es una forma de acercar al lector la parte de la narración que le es más remota y ajena.

En cuanto al manejo y coherencia de los tiempos verbales, os aconsejo leer el artículo de Diana P. Morales ¿Escribir en pasado o en presente? Ventajas y desventajas de cada tiempo narrativo.

Prueba y error

Ahora que ya sabes las distintas opciones que tienes para elegir el narrador, el punto de vista y el estilo, mi consejo es que elijas una escena o un momento de tu historia que consideres intenso y hagas la prueba de escribirlo de distintas maneras. Prueba un par de narradores entre los que dudes, un estilo más directo y rápido si ves que lo necesita, o uno más pausado y solemne… Trabaja ese fragmento —no tiene por qué ser muy largo— hasta que encuentres una opción que te resulte acertada y, sobre todo, cómoda.

Investigación

Por último, un consejo que quizá no te sirva para esta novela si vas a empezar a escribirla ya, pero sí para las próximas. Cuando leas a otros autores, sean del género que sean, fíjate en cómo narran su historia. ¿Qué tiempos usan, qué estilo, qué ritmo, qué recursos? Cuando veas algo que te llame la atención, anótalo en tu cuaderno o en la aplicación que uses para este fin.

En el futuro estos «recortes» pueden ayudarte a encontrar la solución para una de tus historias. No se trata de que copies a otros autores, sino de que aprendas distintas técnicas y recursos literarios que luego, combinando entre ellos o con tus propios recursos, construyan algo nuevo.

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-15202/como-escribir-una-novela-10-el-punto-de-vista-el-tono-y-el-estilo/
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viernes, 1 de febrero de 2019

Wattpad empieza a editar libros.





Wattpad ya estaba en el negocio de los libros digitales y de la autoedición cuando estos aún  no habían irrumpido en el tranquilo mundo del sector  editorial, hasta entonces.

Esta plataforma líder en auto-publicación, sobre todo para adolescentes, cuna de muchas historias y autores fan fiction, no ha dejado nunca de seguir abriendo su modelo de negocio.

De la literatura serializada hasta las producciones cinematográficas, Wattpad busca nuevos espacios de creación y de expansión.

Ahora, con más de 565 millones de historias subidas a su plataforma online y nada menos que casi 70 millones de usuarios, algunas de ellas incluso se han adaptado al cine o la televisión, Wattpad ha decidido que ya era hora de ser una editorial al uso.

Así, acaba de anunciar la división Wattpad Books. Ya ha anunciado que espera publicar 6 títulos este año, todos disponibles en las librerías de Estados Unidos con Macmillan como su distribuidor en aquel país.

Sus responsables aluden a sus años de experiencia, al conocimiento de las audiencias para dar este paso que busca, sobre todo, descubrir –como ya lo hacen también en su plataforma- nuevos talentos de todo tipo de géneros.

La elección de los títulos tiene mucho que ver con el análisis de datos de su plataforma y el uso del aprendizaje automático (que denominan en su caso ‘Story DNA’) para ello. Es decir, de saber qué es lo que les gusta a sus muy fieles lectores, qué tendencias siguen, qué géneros y autores son los que mayor éxito cosechan.

Sin duda, una ventaja competitiva notable, siempre y cuando se hable, de momento, de su público, que puede no ser tener gustos tan particulares como el común de los lectores.

Fuente: https://www.dosdoce.com/2019/01/31/wattpad-se-hace-editor/
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Curso completo escribir una novela IX: La estructura




¿Cómo se crea la estructura de una novela?

Como siempre, no existe una única forma de llevar a cabo este proceso de la planificación, pero lo que yo recomiendo siempre es afrontarlo de manera parecida a como se escribe una escaleta o un tratamiento de un guion cinematográfico. La idea es que cada escena tenga, al menos, los siguientes elementos:

1. Título de la escena. 

Algo breve que puedas identificar de un vistazo para saber de qué escena se trata. Por ejemplo: «El empresario acude a la cita con el chantajista».

2. Momento en el que ocurre la escena. 

Aquí la información dependerá de cómo sea tu novela y cuánto tiempo transcurra en ella, pero para guiarte puedes incluir en una parte de la ficha el día y la hora exactos —si los sabes—, o simplemente una nota que diga «Día 3, noche». Estos datos te ayudarán a crear la línea temporal de la novela y a asegurarte de que cada escena esté en su sitio y, sobre todo, que un personaje no se encuentre en dos lugares a la vez.

3. Descripción. 

Dos o tres líneas como máximo, algo muy escueto, que describan qué ocurre en esta escena. Lo ideal aquí es que menciones el conflicto principal, el tema a tratar o la función que tiene dicha escena en la historia. Por ejemplo: «Enfrentamiento del empresario con el chantajista. El empresario se da cuenta de que no tiene escapatoria. Comienza a planear el asesinato».

Como ves, no hace falta que busques un estilo literario para crear la estructura. Es solo un documento técnico que desecharás en cuanto escribas tu primer borrador.

Si quieres, también puedes añadir otros elementos, como distintos colores según la trama a la que pertenezca la historia, los personajes que aparecen en ella, las localizaciones… Cualquier cosa que te ayude a comprender lo que tienes que escribir cada día cuando empieces con el manuscrito.

Cada escena, una ficha

Una forma práctica de organizar las información de la estructura es crear una ficha —con los elementos del punto anterior— para cada una de esas escenas. Para ello puedes recurrir a las típicas tarjetas índice rayadas, a post-its —tienen la ventaja de que puedes pegarlos en una pizarra o una pared y cambiarlos de orden fácilmente— o a aplicaciones como Story Planner, que cuenta con su propia herramienta para elaborar una estructura de este tipo y permite cambiar de orden las escenas según necesitemos.

Al final tendrás un montón de fichas o tarjetas con su título, su descripción y los datos adicionales que necesite, y podrás moverlas a tu antojo si en algún momento te das cuenta de que hay partes de la historia que necesitas atrasar o adelantar.

¿Por dónde empiezo?

Una vez hayas decidido el método que vas a seguir para tu estructura, lo mejor es que retomes los puntos clave que vimos en la entrada anterior y crea a partir de ellos las primeras fichas de escena y ordénalas en orden cronológico —o en el orden que seguirán en la historia—. Así te servirán como espina dorsal para crear el resto de la estructura.

Por ejemplo, tenemos la siguiente escena inicial o de apertura: «Título: El empresario en su vida ordinaria. Descripción: el empresario acude al trabajo, lo vemos en su vida cotidiana, con su secretaria y sus subalternos. Descubrimos que es un hombre mezquino y solitario».

A continuación, creamos la ficha para la escena que corresponde al detonante: «Título: El empresario recibe carta de chantajista. Descripción: el empresario abre su correo y descubre una nota del chantajista. Alguien ha descubierto su mayor secreto, todo su mundo se tambalea. Tiene miedo, pero reacciona con prepotencia».

Ahora, con estas dos fichas creadas, lo que queda es construir las escenas intermedias necesarias para llegar de ese punto inicial —la escena de apertura del empresario en su vida ordinaria— hasta el detonante. Y lo mismo para el resto de puntos clave de tu historia, hasta llegar al final o al epílogo, si lo hubiera.

¿Cómo elegir qué escenas incluyo en mi novela?

Esta es una cuestión importante que solemos hacernos antes de crear la estructura y la respuesta tiene su complejidad. Para comenzar, te recomiendo que le eches un vistazo a las entradas del blog “Estructura tu novela según la intensidad de las escenas” y «Cómo escribir escenas que enganchen a tus lectores».

Ambas analizan los distintos tipos de escena que existen según dos formas de clasificarlas, así como la forma de organizarlas dentro de la estructura. Creo que estas dos entradas pueden darte alguna pista para comenzar.

Además, no te olvides de la máxima en la que se insiste siempre a la hora de escribir: muestra, no cuentes. Es decir, siempre que puedas, elige las escenas en las que los personajes se encuentran en plena acción.

Si la novela trata sobre un empresario que es chantajeado por un oscuro secreto familiar, coloca al empresario en escenas interesantes, enséñale a lector cómo se comporta a través de sus actos, haz que vaya a sitios, que abra cajas, que rompa cosas. ¡Lo que sea! Pero procura siempre mostrar con imágenes a través de las palabras.

¿Cuántas escenas necesita mi novela?

Eso es tan difícil de responder como lo sería decirte cuántas palabras ha de tener tu manuscrito. Cada historia tiene su propio tiempo, su ritmo, su narración… Alguien puede escribir una obra muy extensa con muy pocas escenas —si cada escena se alarga durante páginas y páginas por necesidades de la historia—, y otra persona construir una novela corta con un gran número de escenas cortas y dinámicas.

Tú intenta que la estructura quede completa, que no haya huecos o vacíos por el medio y la historia avance de forma natural escena a escena. Por supuesto, tampoco metas escenas de relleno solo por conseguir más páginas después. Si te parece que al terminar la estructura la historia se queda corta, quizá sea hora de plantearse si una subtrama tendría cabida.

¿Cómo saber si he elegido bien las escenas?

Llega el momento para la prueba del algodón. Imagina que has creado tu estructura, tienes un montón de fichas bien ordenadas y organizadas que dan paso unas a otras de forma orgánica y buscan un equilibrio en cuanto a intensidad. Hasta aquí todo bien. Pero ¿seguro que están todas las que son y son todas las que están?

La mejor forma de saber si una escena hace falta o no en la novela es responder a tres preguntas bien sencillas:

1. ¿Qué aporta a la historia? ¿Cuál es la finalidad de esta escena? ¿Qué sentido para la obra en conjunto? 

Puede ser que la necesites para hacer avanzar un aspecto concreto de la trama o para mostrar la personalidad del personaje. No importa, pero ha de servir para algo. Si está por estar, sin ninguna otra función aparente, quizás deberías replanteártela.

2. ¿Qué me aporta a mí?

Piensa en la escena en pleno desarrollo, con los personajes en marcha, la acción sucede… ¿Qué sientes? ¿Te emociona? ¿Te divierte? ¿O, por el contrario, la encuentras un poco aburrida? Una escena que no consiga removerte por dentro, tampoco se lo removerá a lector. Además, ten en cuenta que vas a pasar semanas, puede que meses, escribiendo esta novela. En ocasiones se volverá una tarea tediosa y resultará mucho más fácil si cada escena te aporta algo.

3. ¿Hay alguna manera de que esta escena sea aún mejor?

Esta última pregunta has de hacértela, sobre todo, si alguna de las dos anteriores se ha quedado un poco en el aire. Quizás la escena te emociona por algún aspecto personal, pero te das cuenta de que, en realidad, no aporta nada a la historia. Piensa qué elementos o acciones podrías añadir para darle cabida dentro de la trama. ¿Quién sabe? A lo mejor te encuentras sorpresas inesperadas que te ayudan a mejorar la novela.

También puede darse el caso contrario. Que la escena sea necesaria y tenga que estar sí o sí —por ejemplo, el momento en el que el personaje hace un descubrimiento que el lector ha de conocer—, pero no te diga nada. Si te deja frío/a o te parece aburrida porque solo tiene ese elemento importante, significa que hay que trabajarla un poco. Dale una vuelta, a ver si encuentras alguna forma de darle mayor profundidad o intenta fusionarla con otra escena que sí te guste y en la que creas que tiene cabida.

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-14920/como-escribir-una-novela-9-la-estructura/
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jueves, 31 de enero de 2019

La RAI y los ingresos que recibamos por nuestra novela





Buenos dias, ayer descubri algo curioso que quiero compartir con vosotros, por si alguien se encuentra en mi misma situación.

Como ya sabeis queria publicar algunas cosas en Amazón y otras plataformas de autopublicación, pero estoy en el paro cobrando la RAI, por lo que tenia dudas de si seria compatible esta ayuda con los ingresos que pudieran darme las publicaciones.

Pues no lo es, si publico y gano un solo euro, pierdo por completo la ayuda que me da el paro, al considerarse que es un trabajo por cuenta propia y este es incompatible con esta ayuda.

Menos mal que no habia publicado nada todavia.

Entonces pense en los concursos literarios, pero tienes el mismo problema, son incompatibles.

Aun asi para que me sea rentable, perder la ayuda solo podria presentarme a concursos cuyo premio sea superior a 20000 euros, por que ha esta cantidad hay que quitar la parte proporcional que se lleva hacienda.

Bueno pues eso es todo, espero que esta información os sirva de ayuda si la necesitais.

Saludos.
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Curso completo: escribir una novela VIII: Los puntos claves de tu historia




Escena de apertura

Una parte fundamental de toda novela es su inicio. La escena con la que la historia arranca es lo primero que se encuentra el lector (o el editor y el agente literario si estamos buscando a alguien que nos publique), así que es importante hacerlo bien.

Dedica un tiempo a pensar cuál podría ser el momento correcto para comenzar la historia. Normalmente esta escena resulta perfecta para introducir los problemas de fondo del protagonista o el tema de la historia, pero también nos sirve para mostrar el detonante que pone en marcha la aventura.

Sea cual sea la respuesta, intenta que la escena de apertura tenga acción, movimiento, que se trate de una escena dinámica que invite a continuar la lectura. Comenzar con lo que se conoce en el mundillo como backstory (es decir, contando el pasado, vida y obra del protagonista) antes de saber nada de los personajes principales, puede resultar tedioso para el lector.

Si quieres más información sobre este tema, puedes consultar el artículo sobre cómo escribir los primeros párrafos de una novela.

También puede ayudarte echarle un vistazo a la teoría del cociente MIPA de Orson Scott Card; o, lo que es lo mismo, cómo elegir cuándo empezar y terminar una historia.

Detonante

Si el detonante no aparece en la escena de apertura, no tardes mucho en introducirlo. Este elemento es el que pone la historia en marcha, el que provoca que las circunstancias del protagonista y su universo cambien, así que lo que sucede a partir de ahí resultará más interesante para el lector.

De nuevo piensa qué escena funcionaría bien para mostrarlo y cómo. Aunque ten en cuenta que esto también es opcional. Hay novelas que comienzan después de que el detonante haya entrado en juego y luego nos vamos enterando poco a poco de lo que ha pasado.

Aparición de la meta externa

Como hemos comentado antes, el detonante cambia el universo del protagonista. Lo pone todo en marcha y obliga al protagonista a perseguir un objetivo. Recuerda que este objetivo ya lo definimos cuando creamos al personaje protagonista. Ahora es el momento de darle su propia escena para mostrarlo en el libro.

Reflexiona sobre tu propia historia y plantéate cómo deberías representar este punto, ese momento en el que el personaje descubre la meta externa que ha de seguir. A veces puede saltar a ella inmediatamente, otras puede negarse… De nuevo, como comentaba antes, este punto puede aparecer mezclado con otro en una misma escena.

Reacciones

En estas últimas semanas has trabajado los personajes de la historia y sus objetivos. Sabes que el conflicto y el detonante han creado una situación en la que el personaje principal ha de perseguir una meta y, con suerte, le han provocado algún tipo de dilema. Por eso es importante también que pienses en las reacciones de los personajes a cada situación de la historia.

Un detonante o un giro en la trama tendrán que provocar una respuesta en el comportamiento (o al menos en el ánimo) del protagonista. Piensa qué haría en cada caso y si crees que eso generaría una escena interesante/importante para incluir en la novela.

Aparición del antagonista

Al igual que no debes demorar demasiado el detonante de la historia, tampoco deberías tardar mucho en introducir al antagonista. No se trata de que introduzcas al antagonista en la primera escena de la novela, pero tampoco esperes a mitad del libro para hacerlo. Piensa que el enfrentamiento entre estas dos fuerzas es lo que intensifica el conflicto, y sin conflicto no hay historia.

Obstáculos y dificultades

Lo que viene siendo el meollo de la novela, el desarrollo. Después de que haya estallado el detonante, el personaje principal se ha puesto en marcha en busca de su meta, comienza la parte central de la obra. ¿Qué obstáculos encontrará el protagonista en su camino? ¿Conseguirá vencerlos? Ten en cuenta que a veces es importante que haya pequeños fracasos, aunque la novela luego termine bien. Todo desarrollo de una historia y todo arco de personaje conllevan un aprendizaje, y no hay aprendizaje sin errores.

La dificultad en conseguir un objetivo hace mayor el conflicto y más interesante la historia, sobre todo cuando el protagonista falla a causa de sus imperfecciones o problemas de fondo, esos que vimos cuando tratamos el desarrollo de personajes. Piensa también cómo reaccionará el personaje ante esos obstáculos y ante sus propios fallos. Puede que la respuesta te lleve a nuevas escenas para la historia.

Lo ideal en este punto es que crees una lista de pasos (acciones y reacciones) que crees que el protagonista deberá dar para llegar desde el punto A (detonante y puesta en marcha de la historia) al punto B (el final). Si te has apuntado el truquillo de jugar con varios finales alternativos del que hablamos durante la escritura de la primera sinopsis, este es el momento de más trabajo, porque tendrás que intentar que todos sean posibles mientras avanzas en la historia.

Una pequeña nota a modo de curiosidad: si quieres que el personaje realice varios intentos para conseguir algo, fallando en las primeras ocasiones para luego triunfar, puede que te interese recurrir a la regla del tres.

Puntos de giro

Casi todas las novelas tienen puntos de giro. Algunas más, otras menos; algunos con mayor intensidad, otros más sutiles, pero es habitual encontrarlas en cualquier género y en obras de cualquier época.

Los puntos de giro son esos momentos en los que la trama da un quiebro, en los que se descubre el cadáver del que era el principal sospechoso del asesinato, o cuando la protagonista se entera de que el hombre del que se ha enamorado tiene esposa y tres hijos. Ese tipo de cosas.

Lo bueno de los puntos de giro es que intensifican el conflicto y los dilemas del personaje al mismo tiempo que hacen avanzar la trama. En la historia clásica en tres actos suele haber un punto de giro entre la presentación y el desarrollo de la obra, y otro entre el desarrollo y el desenlace.

Hoy en día, sin embargo, se acepta que puede haber otros puntos de giro durante el desarrollo. Sin pasarse, por supuesto. Tampoco es cuestión de estar mareando al lector con quiebros y más quiebros, pero un par de puntos de giro colocados estratégicamente, en esos momentos en los que la acción comienza a decaer, pueden ayudarte, tanto a mantener la intensidad, como a desarrollar la historia durante más páginas.

Clímax

Paso a paso, obstáculo a obstáculo, giro a giro, llega el momento álgido de toda historia, el momento de la verdad, el clímax. El protagonista está a punto de conseguir su objetivo, pero todas las fuerzas del antagonista están en contra. Parece que no lo va a conseguir. Está todo perdido… y entonces…

Final

Este punto ya lo habrás trabajado para crear la primera sinopsis de tu novela. Puede que incluso tengas más de un final en mente y no sepas cuál es el bueno hasta que no termines el primer borrador. Ahora llega el momento de pensar cómo quieres que aparezcan representados estos finales. ¿Qué escenas te ayudarían a mostrarlos mejor? ¿En qué punto te parece que debería terminar tu historia?

Piensa que, según la progresión que quieras para tu arco de personaje, el final puede ser positivo (el personaje evoluciona de una situación mala a una buena, tiene un final feliz), negativo (el personaje evoluciona hacia una situación peor que la inicial y la historia tiene un final trágico) o neutro (el personaje permanece igual y su situación no cambia aunque haya aprendido alguna cosa durante la historia).

También se pueden dar casos de finales ambiguos, como en la película Casablanca, en la que hay un arco con final negativo (el protagonista pierde a la chica) con otro positivo (el protagonista se sacrifica y aprende una lección que le lleva a mejorar a nivel psicológico).

Epílogo

Para terminar, plantéate si la novela necesita un epílogo para cerrar los cabos sueltos que hayan podido quedar. En ocasiones no es necesario, pero a veces ayuda, le da un respiro al lector y le permite recrearse en lo sucedido.

Eso sí, cuidado con alargar demasiado el epílogo o podemos provocar lo que se conoce como anticlímax. Es decir, diluir tanto el efecto emotivo causado por el clímax en el lector, hasta el punto de llevarlo al hastío y hacer que cierre el libro con un mal sabor de boca. A veces es mejor saber callar a tiempo.

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-14915/como-escribir-una-novela-8-los-puntos-clave-de-tu-historia/
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miércoles, 30 de enero de 2019

Curso completo: escribir una novela VII: La documentación




1. Define qué necesitas

Ya te habrás dado cuenta, si sigues este blog, de que me gustan las listas. Las considero un elemento indispensable en este oficio, sobre todo a la hora de planificar. Por eso lo primero que hago siempre cuando quiero comenzar un proceso de documentación es una serie de listas (una por cada tema que tenga que investigar) con las siguientes preguntas:

¿Qué necesito saber?
¿Cuánto necesito profundizar en el tema?
¿Dónde puedo encontrar información sobre este tema?

Las respuestas a estas preguntas ya pueden darte alguna pista del tiempo que te llevará, además de obligarte a reflexionar sobre posibles fuentes. Tal vez la última pregunta no consigas responderla completa al comienzo, pero puedes volver a ella a medida que avances y descubras nuevas opciones.

¡Ojo! En esta fase, vigila bien los detalles. Si, por ejemplo, tu obra transcurrirá en una ciudad que no conoces, pero que tiene mucho peso en la historia, necesitarás toda la información posible sobre ella. Desde cosas importantes como el estilo y la calidad de vida, hasta aspectos más insignificantes en apariencia, como el nivel de ruido y tráfico o la hora a la que anochece. Estos detalles no se notan cuando están bien documentados y, por tanto, bien representados en la novela. Pero si no lo están y metes la pata, te aseguro que más de un lector se dará cuenta.

2. Sitúate en el tema

Antes de hacer nada más, lo mejor es que realices una pequeña investigación que te dé un conocimiento general sobre el tema. Sería de locos empezar la documentación con una entrevista si aún no lo manejas en condiciones. Solo conseguirás perder el tiempo y quedar mal con la persona a la que entrevistes.

En este punto de la documentación, Google es tu mejor aliado. Unas cuantas búsquedas te abrirán la puerta a posibles reportajes, artículos, películas, libros… Empieza por ahí.

Si hay demasiado material, herramientas como Pocket y Evernote pueden servirte para mantenerlo todo bajo control. ¡Ah! Y no te olvides de un buen cuaderno de notas —ya sea físico o digital— para guardar los aspectos más relevantes de la investigación —los que respondan de forma directa a lo que necesitas saber para la historia—, así podrás volver a ellos rápidamente cuando comiences a escribir.

En caso de que la investigación requiera la consulta de bibliotecas o archivos, te recomiendo que le eches un vistazo antes al libro Cómo se hace una tesis, de Umberto Eco. Aunque se centra en la escritura de tesis universitarias, el trabajo de investigación puede ser similar, sobre todo en obras que requieran una investigación histórica.

3. Revisa bien tus fuentes

Esto vale para cualquier sitio del que saques información. Da igual si es un artículo en un periódico, en una web, si es un libro, una película, o incluso una persona real con la que vas a hablar. Asegúrate de que la información es fiable.

El caso más claro aquí es la Wikipedia. Todos la usamos con frecuencia y es una herramienta útil, pero solo si la tomamos como un punto de partida. El funcionamiento de esta web hace que los artículos no siempre sean correctos, así que mejor contrastarlo bien y revisar las fuentes que aparecen al final del artículo, para poder asegurarnos de su fiabilidad.

4. Haz trabajo de campo

Siempre que sea posible, deja tu mesa de trabajo y ve en persona a visitar ese museo donde tienen la máquina de escribir que utilizará tu protagonista; o visita ese pueblo en el que el antagonista realizará su huida triunfal…

Claro que se puede escribir sobre lugares en los que no se ha estado nunca, pero si puedes permitírtelo, esta etapa de la documentación es la más emocionante y te ayudará a ambientar mejor tu obra.

De todas formas, si ves que te resulta imposible porque tu novela transcurre en Marte o porque no tienes medios para viajar al Japón feudal, no te preocupes. Siempre te quedan los documentales, las películas, otras obras de ficción —o de no ficción— que ocurran allí… Lo importante es que realices ese viaje, ya sea de manera física o imaginaria a través de la investigación.

5. Atrévete a pedir ayuda

Si la documentación lo requiere, puedes necesitar contactar con algún experto o con una persona que conozca el tema que estás investigando —por ejemplo, un testigo vivo de la Guerra Civil Española—. Como te comentaba antes, hazlo siempre después de haber realizado una investigación concienzuda que te permita hablar del tema con criterio. Aprovecharás mejor la entrevista y el tiempo; el tuyo y el del entrevistado.

Tampoco hay un manual que diga cómo contactar con las personas que necesitamos para documentarnos para una novela. Las posibilidades son demasiado amplias y a veces te encontrarás en un callejón sin salida porque un experto sea inaccesible o no le interese hablar contigo. Que esto no te desanime. Busca alternativas y síguelo intentando. Aunque quizá deberías hacerlo siguiendo también una serie de normas o de puntos clave:

Amable y con la verdad por delante. No olvides que estás pidiendo ayuda a cambio de nada. Las otras personas no están obligadas a hacerte ningún favor, así que acércate a ellas con respeto y amabilidad, explicando desde un comienzo que estás escribiendo una novela y necesitas ayuda para la documentación. No tengas miedo a preguntar, incluso aunque te parezca imposible de buenas a primeras. Te sorprenderá la cantidad de gente dispuesta a echar una mano.

Prepara bien la entrevista.

Cuando vayas a hablar con la persona en cuestión, ya sea en persona o por teléfono —si es por correo electrónico será mucho más sencillo—, prepárate bien lo que necesitas preguntarle. No vayas con las manos vacías ni improvises sobre la marcha. Un cuestionario con los asuntos que te gustaría preguntarle puede ayudar.

Busca una conversación amena.

Aunque lleves un cuestionario, no se trata de que le sueltes las preguntas una tras otra como una ametralladora. Ten las preguntas a mano, por si necesitas recurrir a ellas y para asegurarte de que no se te queda nada sin preguntar, pero mientras hables con la persona, céntrate en la conversación. Escucha lo que te cuenta porque es posible que surjan nuevas preguntas a raíz de sus palabras.

Graba la conversación.

Hazlo siempre que puedas porque te permitirá centrarte en conversar con la persona en lugar de tener que tomar notas cada dos por tres. Ya revisarás luego la grabación para volver sobre los puntos que quieras.

Creo que lo mejor en estos casos es usar una grabadora de audio, porque las cámaras de vídeo intimidan y pueden provocar que el entrevistado se sienta incómodo. Por supuesto, recuerda pedirle permiso antes porque puede haber personas que no quieran que las grabes bajo ningún concepto. En este caso la entrevista será un poco más difícil y tendrás que tomar notas de vez en cuando para no olvidarte de los datos importantes.

Agradécele su ayuda. Ya lo dicen las abuelas: «Es de bien nacido ser agradecido», y no podemos olvidar que cualquier persona que nos ayude con la documentación de una obra lo hace de forma altruista, como favor personal. Qué menos que agradecérselo, ¿no?

Por supuesto, no te olvides de incluir un apartado al final de tu novela con los agradecimientos por la ayuda prestada y, en caso de que se publique, hazle llegar un ejemplar.

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-14557/como-escribir-una-novela-7-la-documentacion/
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martes, 29 de enero de 2019

Curso completo: escribir una novela VI: Los personajes menores




Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar que existen dos tipos de personajes menores: los secundarios y los incidentales o episódicos.

Los personajes secundarios siguen siendo importantes para la historia, pero de una forma menor que los protagonistas. Aunque participen en la trama y el conflicto, no llevan el peso y su arco de personaje —si lo hubiera— es más estático que el de los personajes principales. Por norma general, los secundarios sirven para hacer avanzar la historia, apoyando al protagonista o funcionando como obstáculos. También pueden ser importantes para las subtramas.

Los personajes incidentales o episódicos son aquellos que aparecen esporádicamente, una o dos veces a lo largo de la novela, casi de forma anecdótica, porque los necesitamos en ese instante para aportar algo. Esto no significa que no sean importantes, pueden ser personajes clave para el desarrollo de la trama. Por ejemplo, un hombre que se acerca a nuestro protagonista para entregarle una tarjeta de memoria con una información importante que pondrá en marcha la historia. Es posible que ese hombre misterioso no vuelva a aparecer, pero sin él, nada habría pasado.

Los personajes episódicos pueden tener también una función ambiental —la cajera del supermercado, el revisor del metro…—, y servir como apoyo para explorar una emoción del protagonista o darle forma al universo narrativo. En cualquier caso, como ya habrás visto, este tipo de personajes no necesitan desarrollo y, más que personajes en sí, son herramientas, elementos narrativos en función de un conjunto mayor, que es la propia historia.

Por eso no será necesario que inventes un pasado para los personajes episódicos ni crees para ellos un arco de personaje —con su corta aparición, no les da tiempo a evolucionar—, pero sí hay otros puntos del desarrollo de personajes menores que podrías trabajar. A continuación veremos cuáles, como siempre, paso a paso:


Escapa del cliché

Resulta sencillo caer en los tópicos cuando creamos personajes menores, sobre todo si estos son episódicos. Por ejemplo, si pienso en incluir a un cocinero en algún momento de mi libro, lo primero que se me ocurre es un tipo gordinflón y simpático, pero ¿es esta la mejor opción para mi historia? ¿O podría encontrar otra, más alejada del cliché, que le diese al conjunto de la novela una mayor profundidad?

Uno de mis personajes episódicos favoritos es el anciano que puede hablar con los gatos en Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, porque cuando lo leí me pareció rompedor, me descolocó todos los esquemas. No digo que todos nuestros personajes tengan que ser tan originales y surrealistas como los de este escritor nipón —está claro que Murakami tiene un estilo propio y ni debemos ni tenemos que escribir como él—, pero sí podemos intentar darle una vuelta de tuerca a nuestra historia, plantearnos si podemos llegar un poco más allá y salirnos un poco del molde.

Determina su papel en la historia

Aquí se abren dos frentes distintos pero relacionados entre sí. Por un lado, hay que saber qué rol tiene el personaje secundario o el episódico respecto a los personajes principales. Por ejemplo, el ayudante del protagonista, el escudero —no literalmente, claro, sino de manera simbólica—, el confidente, el personaje obstáculo o el de impacto son algunos de los roles más importantes para los personajes secundarios.

Por otro lado, también es importante saber qué función cumple el personaje dentro de la trama. ¿Participa en alguna subtrama? ¿Buscamos que trabaje como personaje de contraste para resaltar una cualidad del protagonista? ¿Queremos que ponga obstáculos a los personajes principales en su camino hacia la meta? ¿O su función es solo la de ambientar la historia?

Sea cual sea la respuesta, conocer el papel exacto que el personaje cumple en tu historia te ayudará a darle forma con mayor facilidad y, sobre todo, a decidir en qué momentos o escenas deberá aparecer.

Dales una personalidad propia

Esto solo es necesario desarrollarlo a fondo con los personajes secundarios —para los episódicos, como comenté antes, bastan un par de pinceladas— y lo más probable es que la información que crees no llegue a aparecer en tu novela. De hecho, mejor que no aparezca, porque en la mayor parte de los casos carece de importancia para el conjunto de la historia.

Sin embargo, tener estos datos en tu cuaderno o en tu cabeza te ayudarán a que cada personaje, por breve que sea su aparición en la novela, tenga una voz propia. Tu novela saldrá ganando.

¿Y qué pasos seguir para crear estas personalidades individuales?

Como siempre, no hay una única respuesta. Puedes seguir las pautas que mejor se adapten a tu forma de trabajar, pero a mí las que me funcionan son las siguientes:

1. Pasado e historia personal: de nuevo intentando escapar del cliché, me gusta crear uno o dos párrafos —la extensión varía según la importancia del personaje en la historia— con la trayectoria del personaje. Una pequeña biografía a grandes rasgos.

2. Objetivo en la historia: esto es algo que aprendí de mis clases de teatro en la escuela porque el profesor insistía mucho en ello, incluso cuando solo teníamos que interpretar a un personaje menor. Nos decía que le diésemos una intención al personaje, un motivo para estar allí, un objetivo en la vida o, por lo menos, en la historia. Así sabríamos cómo se comportaría en cada caso.

3. Evolución en la historia: otro aspecto solo necesario para los personajes secundarios que tienen un papel relevante o que están vinculados a una trama, pero que le dará profundidad y fuerza a cualquier historia.

Vincúlalos a un escenario

Por último, me gustaría hablaros de un pequeño truco que no es obligatorio, pero al que puedes recurrir en ocasiones y que funciona mejor cuanto menos importante es el personaje. El de unir un personaje secundario o episódico a una localización concreta de la historia.

¿Con qué fin? Bueno, si tienes muchos personajes, la novela es muy larga o ese personaje sale poco, este truco facilitará las cosas al lector a la hora de recordar de quién se trata. Como te comentaba, no es algo obligatorio, pero ayuda. Así que antes de mover a un personaje de su escenario original, pregúntate si es necesario. Si no lo es, ¿por qué hacerlo?

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-14603/como-escribir-una-novela-6-los-personajes-menores/

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lunes, 28 de enero de 2019

II PREMIO PUCK DE NOVELA JUVENIL




BASES descargar Aqui

1. Podrán optar al II Premio Puck de Novela Juvenil novelas de cualquier género destinadas a lectores a partir de 14 años que sean inéditas y estén escritas en castellano. Los originales se presentarán en formato Word con una extensión máxima de 110.000 palabras. El documento debe presentarse a doble espacio en fuente Times New Roman 12 y con las páginas numeradas.

2. Podrán optar a este Premio autores residentes en cualquier país de Latinoamérica o España, siempre que sean mayores de 14 años.

3. Este Premio está abierto tanto a autores noveles como a autores ya publicados.

4. Se admitirá un solo manuscrito por autor.

5. Al optar a dicho Premio, el concursante garantiza:
- Que su obra es inédita. Es decir, que no ha sido publicada ni en soporte papel ni en digital en ninguna de sus modalidades (PDF, ePub, etc.). Ni en plataformas de lectura online.
- Que su autoría le corresponde en exclusiva y que no es copia o modificación de ninguna otra, así como que la misma no concurre simultáneamente a ningún otro premio, ni que está pendiente de resolución en otro concurso, ni ha contraído compromiso alguno con un tercero sobre los derechos de dicha obra.

6. Puck nombrará a un jurado relacionado con el mundo literario, pedagógico y/ o académico.

7. Para conservar el anonimato de los autores en el proceso de selección de la obra ganadora, esta deberá ser presentada bajo seudónimo.

8. El fallo, inapelable, se hará público durante el mes de septiembre de 2019.

9. El Premio no podrá ser repartido entre dos o más originales, y el jurado se reserva el derecho a declararlo desierto.

10. Los originales deben enviarse por correo electrónico a la dirección puck@edicionesurano.com. Debe enviarse:
a) Original completo donde figure título de la obra y seudónimo del autor (formato Word). El nombre del archivo debe incluir el título y el seudónimo.
b) Documento donde el autor manifieste que acepta todas y cada una de las cláusulas de las presentes bases e incluya sus datos personales (nombre y apellidos, número de documento de identidad, dirección postal y teléfono de contacto), así como una breve reseña biográfica y una sinopsis de la obra presentada. El nombre del archivo debe ser “plica + ‘título de la obra’”.

11. El premio será la publicación de la obra, tanto en soporte papel como en soporte digital, por Ediciones Urano S.A.U. y la suma de 2.000 (dos mil euros), cantidad que será considerada como anticipo por la cesión, en exclusiva, de todos los derechos de la edición.

12. El ganador se compromete a suscribir con Ediciones Urano S.A.U. el contrato de cesión que se le presente al efecto para dicha obra. Ediciones Urano S.A.U. publicará la obra en la fecha que considere conveniente, y a más tardar en el plazo de un año a partir de la fecha de publicación del fallo tal y como se indica en el apartado 8.

13. El plazo de entrega de originales es del 28 de enero al 31 de mayo de 2019.

14. La presentación al Premio implica la aceptación incondicional de todas estas bases por parte del concursante, así como la imposibilidad de retirar cualquier obra que haya sido presentada en debida forma antes de que se haga público el fallo.

15. Ediciones Urano, S.A.U. tendrá una opción preferente sobre cualquier obra presentada a este Premio, resulte o no ganadora, que podrá ejercitar mediante presentación al concursante del correspondiente contrato dentro de los seis meses siguientes a la publicación del fallo del Premio.

16. No se mantendrá correspondencia de ninguna clase con los autores que se presenten al Premio. Una vez fallado el Premio, los archivos de los originales no premiados se destruirán.

17. De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, los datos obtenidos a través de la presente convocatoria se incorporarán a un fichero responsabilidad de la empresa Ediciones Urano S.A.U.  y serán tratados de acuerdo con la normativa vigente. Los interesados podrán ejercer los derechos de acceso, rectificación, modificación y oposición dirigiéndose a Ediciones Urano, Plaza de los Reyes Magos, 8. 1º C. 28007 Madrid.

Fuente: http://www.mundopuck.com/es-es/actualidad/noticias/ii-premio-puck-de-novela-juvenil.html
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Curso completo: escribir una novela V: Tramas y Subtramas




La trama principal

Antes de ver cómo se construyen estas tramas secundarias, empecemos por la trama principal. Puede que te estés preguntando cómo se crea. Si es así, tengo buenas noticias para ti. A estas alturas, si has seguido los pasos anteriores de esta serie de entradas, ya habrás construido una pequeña historia con un protagonista, una situación inicial, un detonante, un conflicto, un desarrollo y uno o varios posibles desenlaces. Esta es tu trama principal. Lo que ocurre en tu novela. ¡Ya la tienes! Ahora vamos a complicarla un poco, gracias a las subtramas.

Las subtramas

Las subtramas o tramas secundarias son, como decía antes, ramificaciones de la trama principal, ya que su peso en la historia es menor. Ocupan un segundo plano, pero, por lo general, siempre afectan a la trama principal en mayor o menor medida.

¿Cuántas subtramas puede tener una novela? 

No hay un número mágico y, como siempre, depende de la historia. Algunas veces nos encontraremos con una o dos, otras con muchas más. Es el escritor quien decide lo que necesita su obra. Eso sí, ten cuidado y céntrate en que aporten algo a la historia. Si nos pasamos y añadimos demasiadas subtramas, corremos el riesgo de distraer al lector o liarlo hasta conseguir que se aburra y deje de leer. Las subtramas son como la sal, hay que usarla en su justa medida; si nos pasamos o nos quedamos cortos, podemos arruinar el plato.

¿Todas las subtramas tienen la misma importancia? 

No, ni tampoco la misma duración. Habrá subtramas que acompañen a la trama principal durante toda la narración —por ejemplo, en El último Catón, de Matilde Asensi, la historia de amor que se va forjando entre la protagonista y otro personaje—, mientras otras duran tan solo unas páginas.

Una subtrama de menor presencia en la historia podría ser la que aparece en Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J.K.Rowling, cuando el personaje secundario de Hermione tiene problemas para asistir a todas sus clases, ya que se ha apuntado a demasiadas y algunas se solapan en el horario, así que comienza a usar un artilugio llamado giratiempos que le permite retroceder en el tiempo para así poder asistir a dos clases a la vez. Esto, en principio, no tiene relación con la trama principal, pero al final de la novela el giratiempos será clave para ayudar a Harry a resolver el problema.

¿Para qué sirven las subtramas? 

Por norma general, suelen tener al menos una —a veces pueden tener varias a la vez— de las siguientes funciones:

1. Hacen avanzar la trama principal.

Muchas veces las subtramas sirven para complicar más el conflicto añadiendo puntos de giro, hacerlo avanzar o incluso como detonante que hará que la trama llegue a un desenlace.

Por ejemplo, imaginemos una historia sobre la mafia en la que la trama principal versa sobre el intento de dos clanes por alcanzar la paz después de años de enfrentamientos. Podríamos utilizar a dos personajes secundarios —dos jóvenes, cada uno perteneciente a un clan distinto— que, por motivos ajenos a la historia principal, se enzarzan en una pelea que acaba en la muerte de uno de ellos. Esto podría precipitar el fin de las conversaciones y terminar con la paz esperada, provocando un desenlace un tanto amargo para los protagonistas.

2. Dan profundidad al tema.

Ya sea incidiendo en el tema que estás tratando en la historia, ya sea aportando otros puntos de vista o temas relacionados con el principal, una subtrama nos ayuda a dar una visión más profunda sobre lo que queremos contar.

Por ejemplo, si el tema a tratar en la novela fuera la superación del ser humano ante la adversidad, sería interesante añadir un personaje secundario que reaccionase de forma opuesta, que se deja vencer, esta subtrama nos serviría por una parte para incidir en el tema y, por otra, podríamos usarlo también como empuje o impacto para que el protagonista termine de decidirse a reaccionar, al verse reflejado en algo en lo que no desea convertirse.

3. Dan profundidad al personaje.

Algunas subtramas nos ayudan a mostrar más aspectos del personaje, a conocerlo mejor. El ejemplo del punto anterior serviría para este también, ya que no solo profundiza en el tema, sino también en la psicología del personaje.

En este punto también podrían entrar los saltos al pasado, para contar algo que le sucedió al protagonista tiempo atrás.

4. Arreglan agujeros en la trama principal.

A veces tenemos una trama completa que no acaba de cerrar porque algo no encaja, porque falla un elemento que la hace inverosímil. Esto puede pasar con frecuencia cuando construimos la trama de una novela de detectives, donde la investigación y el crimen son tan importantes. Una trama secundaria puede ayudarnos a terminar de cuadrarlo todo.

5. Relajan la tensión.

Esto se emplea más en el cine o la televisión, pero las novelas también pueden hacer uso de una trama secundaria para frenar un poco el ritmo de la historia cuando la tensión o el drama se dispara mucho y necesitamos darle un respiro al lector.

En las series de televisión, por ejemplo, suele buscarse este efecto con una trama secundaria de tono más cómico.

¿Cómo se crea una subtrama?

Ahora que ya hemos visto qué tipo de subtramas existen y cómo funcionan, es posible que se te hayan ocurrido algunas para darle más chispa a tu trama principal. Si no es así, no te preocupes. Puedes sentarte más adelante, con tu primera sinopsis delante, revisar las distintas subtramas que hay y hacer una lista de posibles subtramas que podrían aportar algo a tu historia. Recuerda: sin juzgar lo que anotas en esa lista, déjate llevar y luego filtra las ideas que te gusten más.

Una vez tengas esas subtramas, plantéate lo siguiente:

1. ¿Qué aportará a la historia esta subtrama?

Si puedes, intenta que cubra más de uno de los puntos que vimos anteriormente —los diferentes tipos de subtrama—. Esto la enriquecerá.

2. ¿Qué necesito para crear esta subtrama?

Puede que en ocasiones te haga falta añadir algún personaje secundario, un escenario, un elemento… o incluso cambiar algo de la trama principal para que esta nueva subtrama encaje. Si crees que mejorará la historia, ¡adelante!

3. ¿Cuál es el desarrollo de esta subtrama?

Aunque sean secundarias, las subtramas también tienen un principio, un detonante, un conflicto, un desarrollo y un desenlace, al igual que la trama principal.

Recupera la entrada anterior, en la que hablamos sobre cómo escribir la primera sinopsis de la novela, y crea una sinopsis para cada una de las subtramas que quieras añadir —pueden ser más breves que las de la trama principal, por supuesto—. Define también en qué puntos la subtrama afectará de alguna forma a la trama principal.

Fuente: https://www.literautas.com/es/blog/post-14592/como-escribir-una-novela-5-tramas-y-subtramas/
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